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Respuestas que debilitan el informe

Respuestas que debilitan: cuando el problema no está en el informe, sino en cómo se defiende

Un informe pericial puede estar bien estructurado, utilizar una metodología adecuada y mantener conclusiones prudentes. Sin embargo, durante la ratificación pueden aparecer respuestas que debilitan su fuerza técnica.

Esto no significa que una intervención oral tenga que ser perfecta. La presión de la sala, las preguntas inesperadas o la necesidad de explicar conceptos complejos pueden generar dificultades. El problema aparece cuando determinadas formas de responder introducen contradicciones, amplían indebidamente las conclusiones o transmiten un nivel de certeza distinto al que realmente sostiene el informe.

En ese momento, la debilidad no procede necesariamente de la evaluación original, sino de la forma en que se comunica.

Por ello, una buena ratificación debería conservar tres elementos básicos: coherencia con el informe, claridad en la respuesta y respeto por los límites de la evidencia.

Responder con más seguridad de la que permite el informe

Uno de los errores más frecuentes consiste en transformar una conclusión prudente en una afirmación categórica.

Por ejemplo, el informe puede señalar que determinados resultados son “compatibles con” una hipótesis. Sin embargo, en sala el perito puede afirmar que esos mismos resultados “demuestran” dicha hipótesis.

Este cambio parece pequeño, pero modifica sustancialmente el alcance de la conclusión.

Expresiones como:

  • “es evidente”;
  • “sin duda”;
  • “queda demostrado”;
  • o “no existe otra explicación”

deberían utilizarse con especial cautela.

La seguridad comunicativa no debería aumentar artificialmente la fuerza de la evidencia.

Si el informe era prudente, la ratificación también debería serlo.

Dar respuestas absolutas a fenómenos complejos

La psicología forense trabaja con fenómenos que rara vez admiten respuestas totalmente binarias.

Sin embargo, durante el interrogatorio puede aparecer presión para responder con un “sí” o un “no”.

En algunos casos, esa respuesta es posible. En otros, necesita una explicación adicional.

Por ejemplo, ante preguntas como:

“¿esa conducta demuestra manipulación?”

o

“¿esa prueba permite saber si el relato es verdadero?”

una respuesta categórica puede resultar metodológicamente incorrecta.

Cuando el fenómeno admite varias interpretaciones, conviene responder de forma directa pero delimitada:

  • “no por sí sola”;
  • “puede ser compatible, pero no específica”;
  • “depende del contexto”;
  • o “esa conclusión requiere información adicional”.

La claridad no obliga a simplificar más allá de lo que permiten los datos.

Responder a una pregunta distinta de la formulada

Otra forma de debilitar el informe aparece cuando el perito no responde exactamente a lo que se le pregunta.

Puede ocurrir porque la pregunta resulta incómoda, porque se anticipa una intención estratégica del abogado o porque el profesional intenta contextualizar demasiado.

Por ejemplo, ante:

“¿esa escala puede demostrar causalidad?”

una respuesta larga sobre la validez general del instrumento puede resultar técnicamente correcta, pero no contestar la cuestión central.

Una estructura útil puede ser:

  1. responder directamente;
  2. explicar el motivo;
  3. añadir el límite.

Así se evita que una respuesta demasiado elaborada parezca evasiva.

Introducir una conclusión que no aparece en el informe

Durante la ratificación pueden surgir ideas que no fueron desarrolladas previamente.

El problema aparece cuando el perito transforma esas reflexiones en conclusiones nuevas.

Por ejemplo, puede afirmar en sala que existe una determinada intencionalidad, un riesgo o una dinámica psicológica que no fue analizada ni fundamentada en el informe.

Esto debilita la pericial porque esa nueva conclusión:

  • no ha sido explicada metodológicamente;
  • puede exceder el objeto de evaluación;
  • no ha sido sometida al mismo análisis;
  • y puede generar contradicciones con el documento escrito.

Explicar mejor una conclusión existente es legítimo.

Crear una conclusión nueva durante la vista es algo diferente.

Contradecir el propio informe

Una de las situaciones más problemáticas aparece cuando la respuesta oral entra en conflicto con lo escrito.

A veces la contradicción se produce por no recordar exactamente la formulación utilizada.

Por ejemplo, el informe puede indicar que una hipótesis “no puede descartarse”, mientras que en sala el profesional afirma que resulta “muy improbable”.

También puede ocurrir lo contrario: una conclusión limitada se amplía oralmente.

Estas discrepancias pueden generar dudas sobre:

  • la consistencia del razonamiento;
  • la preparación de la ratificación;
  • o el nivel real de certeza.

Por ello, antes de acudir a sala conviene revisar especialmente las conclusiones, limitaciones y expresiones de probabilidad utilizadas en el informe.

Decir “por mi experiencia” sin explicar nada más

La experiencia profesional tiene valor, pero no debería sustituir el razonamiento.

Una respuesta como:

“esto es habitual en mi experiencia”

puede ser útil como contexto.

Sin embargo, si se utiliza para cerrar una pregunta metodológica, debilita la explicación.

Por ejemplo, si se pregunta por qué un dato concreto se interpreta de una determinada forma, la respuesta debería apoyarse en:

  • características del caso;
  • resultados obtenidos;
  • documentación;
  • criterios técnicos;
  • y alternativas consideradas.

La experiencia puede orientar la interpretación.

No debería funcionar como demostración.

Utilizar tecnicismos para evitar una respuesta directa

El lenguaje especializado puede ser necesario, pero también puede utilizarse de forma defensiva.

Cuando una pregunta difícil genera una respuesta cargada de terminología, el tribunal puede percibir que el perito está evitando contestar.

Por ejemplo, ante una pregunta sencilla sobre el alcance de una prueba, no siempre es necesario explicar su estructura psicométrica completa.

A menudo resulta más útil decir primero:

“no, esta prueba no permite establecer eso”.

Después puede explicarse por qué.

El conocimiento técnico fortalece la declaración cuando aclara.

La debilita cuando sustituye la respuesta.

Responder con irritación o actitud defensiva

La forma también influye.

Un interrogatorio insistente puede resultar incómodo, especialmente cuando cuestiona aspectos centrales del trabajo.

Sin embargo, responder con irritación, ironía o confrontación puede desplazar la atención desde el contenido técnico hacia la actitud del profesional.

Algunas señales de riesgo son:

  • interrumpir constantemente;
  • responder de forma sarcástica;
  • elevar el tono;
  • discutir con el abogado;
  • o reaccionar como si cada pregunta fuera una acusación.

La crítica forma parte del examen pericial.

Una respuesta calmada y centrada en la metodología suele proteger mejor el informe que una defensa personal.

Intentar proteger cada frase escrita

Otra de las respuestas que debilitan aparece cuando el perito se niega a reconocer cualquier matiz o posible mejora.

Puede ocurrir que una pregunta muestre que una frase del informe fue demasiado amplia.

En ese caso, admitirlo puede ser técnicamente más sólido que intentar justificarla a toda costa.

Por ejemplo:

“esa expresión podría haberse formulado con mayor precisión”

o

“la conclusión debe entenderse dentro de esta limitación”.

Reconocer una formulación mejorable no invalida automáticamente el informe.

En cambio, defender una frase indefendible puede generar dudas sobre el resto del razonamiento.

Negar cualquier hipótesis alternativa

Una conclusión puede estar bien respaldada sin ser la única explicación imaginable.

Afirmar que no existe ninguna alternativa puede resultar innecesariamente arriesgado.

En muchos casos, una respuesta más sólida sería:

“se consideró esa posibilidad, pero recibió menos apoyo por estos motivos”.

Esta formulación permite demostrar que la evaluación no ignoró otras opciones.

Además, evita convertir una conclusión probabilística en una certeza artificial.

Una buena pericial no necesita demostrar que todas las alternativas son imposibles.

Necesita justificar por qué una interpretación está mejor apoyada.

Minimizar datos que contradicen la conclusión

Cuando el abogado señala un dato contrario, el perito puede sentir la necesidad de restarle importancia rápidamente.

Sin embargo, responder que una discrepancia “no es relevante” sin explicar por qué puede parecer una defensa selectiva.

Una respuesta más transparente debería indicar:

  • qué significado tiene ese dato;
  • qué peso se le otorgó;
  • si modifica la conclusión;
  • y por qué.

La información contradictoria no debería desaparecer durante la ratificación.

Si fue considerada en el informe, conviene explicar cómo se integró.

Si no fue considerada, puede ser necesario reconocer esa limitación.

Responder sobre algo que no se evaluó

Una pregunta puede referirse a una persona, un periodo o una capacidad que no formó parte de la evaluación.

El deseo de ser útil puede llevar a improvisar.

Sin embargo, extrapolar más allá del objeto evaluado puede generar conclusiones difíciles de sostener.

En estos casos, respuestas como:

  • “eso no fue objeto de mi evaluación”;
  • “no dispongo de datos suficientes”;
  • o “no puedo concluirlo a partir de este procedimiento”

protegen mejor la calidad técnica.

No responder más allá de los datos no es una debilidad.

Es una forma de delimitar correctamente la pericial.

Confundir hipótesis con hechos

Una respuesta también puede debilitar el informe cuando presenta una interpretación como si fuera un dato objetivo.

No es lo mismo decir:

“la persona describe miedo ante esa situación”

que afirmar:

“esa situación le produjo miedo”.

La segunda formulación introduce causalidad.

Del mismo modo, “el evaluado refiere sentirse controlado” no equivale a “existía control”.

La fuente de cada afirmación debería mantenerse visible también en sala.

Una forma útil de responder es distinguir:

  • qué se observó;
  • qué se comunicó;
  • qué consta documentalmente;
  • y qué se infirió profesionalmente.

Responder desde el diagnóstico en lugar de desde el funcionamiento

Otra respuesta potencialmente débil consiste en utilizar una etiqueta diagnóstica como explicación suficiente.

Por ejemplo:

“actúa así porque tiene este trastorno”.

El diagnóstico puede aportar contexto, pero no demuestra automáticamente una conducta específica ni su causa.

Una respuesta más rigurosa debería conectar:

diagnóstico → funcionamiento relevante → dato concreto → cuestión pericial.

Sin esa conexión, la etiqueta puede sustituir indebidamente el análisis.

No reconocer los límites de una prueba

Una herramienta puede estar bien utilizada y, aun así, no permitir determinadas conclusiones.

Si el perito intenta presentar una prueba como más potente de lo que realmente es, el informe se vuelve vulnerable.

Conviene distinguir entre:

  • lo que el instrumento mide directamente;
  • lo que permite inferir;
  • lo que resulta únicamente compatible;
  • y lo que no puede establecer.

Esta delimitación resulta especialmente importante cuando se pregunta por causalidad, credibilidad, intencionalidad o predicción individual.

Cambiar el criterio según quién formula la pregunta

Una declaración puede perder neutralidad si el estándar cambia durante el interrogatorio.

Por ejemplo, una fuente favorable puede aceptarse con pocas reservas, mientras que otra contraria necesita cumplir requisitos mucho más exigentes.

Lo mismo puede ocurrir con contradicciones, pruebas o documentos.

El perito debería mantener criterios relativamente estables independientemente de quién formule la pregunta.

La neutralidad metodológica también se demuestra en sala.

Respuestas que fortalecen en lugar de debilitar

No existe una fórmula única, pero algunas características suelen mejorar la calidad de la ratificación:

  • responder primero a la pregunta;
  • mantener el grado de certeza del informe;
  • reconocer límites cuando existen;
  • diferenciar hechos e interpretaciones;
  • justificar las conclusiones con datos;
  • admitir alternativas razonables;
  • y no extenderse más allá de lo evaluado.

Estas pautas no buscan hacer al perito más persuasivo.

Buscan mantener la coherencia entre metodología, informe y declaración oral.

Una respuesta puede cambiar el alcance de una conclusión

Las respuestas que debilitan un informe no siempre contienen errores evidentes. En muchos casos, el problema aparece mediante pequeños cambios: mayor certeza de la justificada, una conclusión añadida en sala, una respuesta evasiva o una interpretación presentada como hecho.

La ratificación debería conservar la estructura técnica del informe.

Si una conclusión era limitada, debe seguir siéndolo. Si existían alternativas, no deberían desaparecer durante el interrogatorio. Si una cuestión no fue evaluada, no debería resolverse improvisadamente.

Una respuesta sólida no necesita ser larga ni contundente.

Necesita ser coherente con los datos.

En última instancia, la fuerza de una pericial no depende de que el profesional tenga una contestación categórica para cada pregunta, sino de que pueda explicar con precisión qué sabe, cómo lo sabe y dónde terminan razonablemente sus conclusiones.

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