La entrevista a menores en el proceso penal constituye uno de los momentos más delicados y decisivos dentro de la intervención psicoforense. No se trata solo de obtener información relevante para el procedimiento judicial, sino de hacerlo garantizando la protección emocional del menor y la validez técnica del relato. Desde una perspectiva profesional, la entrevista debe cumplir criterios de rigor, neutralidad y respeto al desarrollo evolutivo del niño o la niña, evitando interferencias, sugestiones o presiones que puedan comprometer la credibilidad del testimonio. En este contexto, la elección del protocolo adecuado y la aplicación de recomendaciones basadas en la evidencia son fundamentales para asegurar la calidad de la evaluación.
Qué se valora desde una perspectiva psicológica forense
El objetivo de la entrevista no es validar un relato a priori, sino valorar su consistencia interna, su coherencia con el desarrollo evolutivo, y su compatibilidad con indicadores clínicos o comportamentales observables. El perito forense debe evaluar si el menor puede diferenciar fantasía y realidad, si comprende los conceptos implicados en los hechos narrados, y si existen indicios de contaminación externa. En este análisis se integran elementos cognitivos, emocionales, sociales y contextuales, con el fin de ofrecer una valoración técnica que trascienda la mera descripción del discurso.
Recomendaciones técnicas para una entrevista adecuada
Para garantizar la validez y fiabilidad de la entrevista a menores, deben cumplirse una serie de principios fundamentales:
- Crear un contexto seguro y libre de juicio.
- Adecuar el lenguaje a la edad y capacidad cognitiva del menor.
- Evitar preguntas sugestivas, coercitivas o cerradas.
- Permitir el uso de apoyos visuales cuando sea necesario.
- Respetar el ritmo narrativo del niño o niña, sin forzar el relato.
Además, debe evitarse cualquier intervención que anticipe conclusiones o refuerce determinadas respuestas. La entrevista es un proceso exploratorio, no confirmatorio. La actitud del entrevistador debe ser neutra, empática y profesional.

Protocolos y modelos de referencia
Existen diversos modelos estructurados que guían la entrevista a menores, orientados a preservar la fiabilidad del testimonio sin vulnerar los derechos del menor. Entre los más utilizados se encuentran los protocolos estructurados de entrevista forense infantil basados en fases, que incluyen:
- Fase de rapport: establecer confianza y evaluar la comunicación espontánea.
- Fase de narrativa libre: promover un relato no dirigido.
- Fase de profundización: indagación puntual sin sugerencia.
- Fase de cierre: contención emocional y finalización progresiva.
El uso de estos protocolos no garantiza por sí mismo la calidad del testimonio, pero actúa como herramienta para minimizar sesgos, asegurar una recogida respetuosa y facilitar la posterior valoración pericial.
Dificultades frecuentes en entrevistas forenses con menores
Entre los principales retos que se presentan en este tipo de entrevistas destacan:
- La presión judicial por obtener respuestas concluyentes en poco tiempo.
- Las expectativas de los adultos implicados (familia, operadores jurídicos).
- La presencia de experiencias traumáticas que interfieren en la narrativa.
- El miedo, la culpa o la lealtad hacia el presunto agresor.
Todo ello exige al perito forense una alta especialización técnica y una actitud de cautela interpretativa. No todo relato inconsistente es indicativo de falsedad, ni toda declaración detallada implica veracidad. La comprensión del contexto y del desarrollo emocional del menor es imprescindible para una interpretación ajustada.
Valor añadido del análisis profesional en menores
Una entrevista técnicamente guiada por un profesional experto en psicología forense infantil aporta elementos clave al proceso judicial:
- Permite valorar la fiabilidad del relato en base a criterios psicoforenses.
- Reduce el riesgo de revictimización y de errores en la intervención.
- Contribuye a orientar la decisión judicial con información clínica objetiva.
El profesional no solo recoge información, sino que la analiza desde un marco teórico-técnico que permite interpretar adecuadamente el significado de lo narrado, las omisiones, la expresión emocional y las reacciones comportamentales observadas.
Implicaciones clínicas y responsabilidad profesional
La entrevista a menores en el proceso penal requiere una formación especializada, sensibilidad clínica y criterios metodológicos estrictos. Solo desde esta perspectiva es posible ofrecer una evaluación rigurosa, ética y centrada en el interés superior del menor.

