Evaluaciones forenses contaminadas por la lectura previa del atestado


Cuando la información previa deja de ser contextual y empieza a condicionar

En la práctica pericial, la lectura del atestado suele considerarse una fuente necesaria de información contextual. Sin embargo, cuando se incorpora de forma temprana o acrítica al proceso evaluativo, puede generar un efecto de contaminación que afecta a la neutralidad del análisis psicológico.

Las evaluaciones forenses contaminadas por la lectura previa del atestado no siempre se reconocen como tales. El problema no reside en conocer el contenido del atestado, sino en cómo y cuándo se integra esa información en el razonamiento pericial. Cuando los datos policiales configuran el marco interpretativo antes del contacto evaluativo, el riesgo de sesgo aumenta de forma significativa.


Qué es el atestado y qué función debería cumplir en la evaluación forense

El atestado es un documento elaborado en fase inicial del procedimiento, cuyo objetivo es recoger hechos, declaraciones y actuaciones policiales relevantes.

Desde el punto de vista forense, su función debería ser:

  • contextualizar el encargo,
  • ubicar temporalmente los hechos,
  • identificar a las partes implicadas,
  • y comprender el marco procesal.

No obstante, el atestado no es un instrumento psicológico, ni está diseñado para orientar interpretaciones clínicas. Tratarlo como tal introduce una fuente de distorsión que debe manejarse con cautela.


Cómo se produce la contaminación por lectura previa del atestado

La contaminación evaluativa aparece cuando el contenido del atestado precede y condiciona la recogida directa de información psicológica. Esto puede suceder de varias formas:

1. Construcción de hipótesis previas no contrastadas

La lectura detallada del atestado antes de entrevistar al evaluado puede generar hipótesis implícitas sobre:

  • credibilidad,
  • intencionalidad,
  • rol de víctima o agresor,
  • coherencia esperada del relato.

Estas hipótesis, aunque no sean conscientes, pueden guiar la entrevista y la interpretación posterior.

2. Efecto de confirmación durante la entrevista

Cuando el perito conoce de antemano la versión policial de los hechos, existe mayor probabilidad de:

  • atender selectivamente a la información congruente,
  • minimizar datos discrepantes,
  • formular preguntas orientadas a confirmar lo ya leído.

Este fenómeno no implica mala fe, sino un sesgo cognitivo bien documentado.

3. Lectura del relato del evaluado a través del filtro del atestado

En evaluaciones contaminadas, el relato del evaluado deja de analizarse por sí mismo y pasa a compararse constantemente con la versión recogida en el atestado.

Esto puede llevar a interpretar divergencias como indicadores de falsedad, cuando en realidad pueden responder a:

  • diferencias de contexto,
  • estrés,
  • memoria fragmentada,
  • o evolución narrativa normal.

Riesgos técnicos de esta contaminación

La lectura previa del atestado, si no se gestiona adecuadamente, puede generar varios riesgos:

  • reducción de la neutralidad pericial,
  • incremento de inferencias clínicas indebidas,
  • sobreinterpretación de incoherencias menores,
  • pérdida de valor explicativo del análisis psicológico,
  • mayor vulnerabilidad del informe a impugnaciones.

Además, el tribunal puede no ser consciente de hasta qué punto el razonamiento pericial ha estado condicionado por esta información previa.


Diferencia entre contextualizar y contaminar

No toda lectura del atestado implica contaminación. La clave está en el momento y la función que se le otorga.

  • Contextualizar supone conocer el marco procesal sin anticipar conclusiones psicológicas.
  • Contaminar implica permitir que esa información dirija la evaluación antes de recoger datos propios.

Una evaluación técnicamente sólida distingue ambos niveles y los gestiona de forma explícita.


Buenas prácticas para minimizar la contaminación

✔️ Diferir la lectura detallada del atestado

Siempre que sea posible, realizar la primera entrevista sin una lectura exhaustiva previa.

✔️ Priorizar la recogida directa de información

Permitir que el relato del evaluado se exprese sin estar condicionado por expectativas previas.

✔️ Integrar el atestado en una fase posterior

Utilizarlo como elemento de contraste, no como guía interpretativa inicial.

✔️ Explicitar el orden metodológico en el informe

Indicar claramente cuándo y cómo se ha utilizado el atestado.


El papel del lenguaje en este tipo de evaluaciones

El lenguaje del informe puede revelar contaminación. Expresiones que replican literalmente el atestado o adoptan su marco narrativo sin análisis crítico son señales de alerta.

Un lenguaje pericial riguroso:

  • diferencia claramente fuentes policiales y psicológicas,
  • evita adoptar categorías del atestado como propias,
  • y fundamenta cada conclusión en datos evaluativos directos.

Consecuencias procesales de una evaluación contaminada

Cuando la evaluación aparece excesivamente alineada con el atestado, el informe puede:

Además, la contaminación puede ser utilizada por las partes para cuestionar la independencia del análisis.


Información previa sí, condicionamiento no

Las evaluaciones forenses contaminadas por la lectura previa del atestado no suelen ser el resultado de mala praxis, sino de una integración metodológica deficiente de la información disponible.

Gestionar correctamente el atestado implica:

  • saber cuándo leerlo,
  • cómo utilizarlo,
  • y qué límites tiene como fuente psicológica.

En psicología forense, la neutralidad no se improvisa: se construye metodológicamente.

Contacta para solicitar una evaluación psicológica forense ajustada a criterios objetivos, técnicos y clínicamente fiables.

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